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20-01-2014

El Rol de Autor en la Ficción Televisiva.

Migré. Asociación de Autores Audiovisuales abrió el debate.

"En la ficción está la realidad" Nota de Marcelo Stiletano para La Nación

En la la ficción está la realidad de la TV. Por eso, de tanto en tanto, la pantalla chica enfrenta algunos conflictos que merecen ser calificados como "de novela". El más reciente atravesó toda esta semana con mucho ruido. Se sintió con más fuerza en el interior del mundillo televisivo y para algunos de sus protagonistas más influyentes tuvo por momentos la fuerza de un volcán. Al repercutir mucho más dentro de la tele que a la vista del público es posible que deje secuelas muy sensibles en el corazón mismo de la vida televisiva y el comportamiento de algunos de sus principales protagonistas. Y que también, sobre todo, marque tendencias y sugiera rumbos. Al fin y al cabo, las grandes líneas históricas de la televisión en todas partes estuvieron, están y estarán determinadas por dos grandes fuerzas: el mundo de la noticia y el mundo de la ficción.

Por eso, el conflicto entre las asociaciones que representan a los autores y uno de los canales líderes de la Argentina (Telefé) no se limita ni se agota a problemas de cartel. En menos de 48 horas, la Sociedad General de Autores de la Argentina envió sendas cartas documento a la emisora para reclamar directamente la salida del aire de la flamante tiraSomos familia si no se incluía en los créditos (como lo indican cualquier protocolo básico televisivo y el mínimo sentido común) la mención expresa y concreta del nombre y apellido de sus autores. En este caso Marcelo Nacci y Laura Barneix, acompañados por Julián Rimondino, Claudia Fagaburu, Bruno Luciani y Pablo Finamore.

Telefé respondió a la primera carta documento, pero Argentores repitió el procedimiento al comprobar que la mención no tenía ni la duración ni la visibilidad adecuadas. "Fue casi una burla. Los nombres aparecieron como en un flash. Además deben ir en cada avance televisivo y en cada promoción gráfica, asociados siempre al título de la obra", declaró Miguel Ángel Splendiani, presidente de esa entidad. Antes, la Asociación de Autores Audiovisuales Migré había condenado la omisión advirtiendo sobre el riesgo de la "invisibilidad total" del trabajo del autor.

El nombre de Alberto Migré nos ayuda a entender el enorme y complejo entramado que dispara enredos como el que envuelve a Somos familia . El creador de Rolando Rivas, taxista pertenece a un tiempo en el que las ficciones televisivas eran inmediatamente reconocidas y seguidas por el público gracias al magnetismo de quien urdía las tramas, los personajes, las situaciones y los conflictos. Eran épocas en las que no se imaginaba la idea original de una ficción en manos distintas de las de su autor. Todo ese trabajo, de principio a fin, pertenecía a nombres más históricos o más recientes como Nené Cascallar, Abel Santa Cruz, Celia Alcántara, Marcia Cerretani, Enrique Torres, Carlos Lozano Dana, además de Migré. La lista podría completarse desde otros espacios de ficción ajenos a la telenovela con menciones insoslayables a Hugo Moser y Juan Carlos Mesa, entre muchos otros.

Hoy, en cambio, las reglas son más flexibles y complejas. Como sugiere el título de un estimulante texto reciente del gran investigador televisivo chileno Lorenzo Vilches, también la ficción se enfrenta al "fin del modelo único de televisión". Las comedias y los dramas, las telenovelas y los relatos testimoniales necesitan ser adaptados, reorganizados y adecuados a las nuevas plataformas surgidas al calor de la evolución tecnológica y la presencia de Internet como actor televisivo cada vez más fuerte y activo. Ver una ficción en la Web, en una red social o a través de segundas o terceras pantallas requiere ajustes.

Todo ese trabajo impone en la lógica de la pantalla local la presencia de una figura aglutinadora. Un organizador que esté en condiciones de aglutinar en pos de un mismo objetivo todas las fuerzas dispersas de un proyecto televisivo de ficción, que se sienta capaz de percibir cuál es su potencial en un escenario marcado por la convergencia y que además pueda venderlo con éxito a otros mercados, porque la ficción es la gran materia prima exportadora de la televisión argentina. Y no debemos olvidar lo más importante: además de todo eso, el organizador tiene el don de la creación, es el primero al que se le prende la lamparita. El puntapié inicial de una ficción le pertenece. Sobran pruebas al respecto en la historia más reciente.

Frente a esta realidad, sólo había que sentarse a esperar hasta que apareciera, casi inexorablemente, una discordia como la que estalló alrededor de los créditos de Somos familia . La razón invocada por Telefé como disculpa antes de comprometerse a la primera rectificación (un "error de edición") sólo potencia el equívoco. Ese "error de edición" nace de un error de apreciación. Tal como funcionan las cosas, da lo mismo poner o no el nombre del autor.

No es que falten buenas ideas. Es que la dinámica de las ficciones locales, escritas a diez manos y velocidad de vértigo en el caso de las tiras diarias, fuerzan al autor a sumarse a esa maquinaria que funciona como virtual línea de montaje, en vez de situarse por encima de ella como el gran demiurgo de una creación que puede brillar con luz propia a partir de sus rasgos de ingenio y originalidad.

Esto es lo que ocurre aquí al lado con las grandes telenovelas brasileñas. El poder aplastante de la Red Globo no opaca el trabajo de grandes autores como João Emanuel Carneiro (Avenida Brasil ). En Colombia, Fernando Gaitán se identifica con sus espléndidas creaciones ( Café con aroma de mujer Yo soy Betty la fea ) mucho más de lo que puede hacerlo la poderosa cadena RCN, que las emitió originalmente.

Y pensemos, viajando aún más lejos y alejándonos del mundo de la telenovela diaria, en lo que ocurre en los Estados Unidos. Si hablamos hoy de la nueva edad de oro de la televisión es en buena medida porque sus artífices son genuinos creadores de ficciones inolvidables que llevan el sello individual de cada uno. Pensemos en David Chase, Larry David, Matthew Weiner, David Simon, Alan Ball, Marc Cherry, Aaron Sorkin, J. J. Abrams, Alan Ball, Tina Fey, Darren Star, Joss Whedon, Stephen Merchant, Ricky Gervais, Steven Bochco, Terence Winter. La idea de la maravillosa Downton Abbey le pertenece al autor de sus libros, Julian Fellowes. Y así ocurre con los demás.

Ninguno trabaja solo. Cada uno sabe rodearse de gente afín y competente que puede aportar ideas, elaborar situaciones, pergeñar diálogos. Pero la marca de autor en todos estos casos resulta indeleble. Y su trabajo exige tiempo y paciencia. Debe ser por eso que Juan José Campanella y Damián Szifrón no pudieron, quisieron o consiguieron darles continuidad a sus memorables trabajos televisivos. Programas "de novela"..